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Comunicación: cinco preguntas, muchas respuestas

“El secreto de un buen discurso es tener un buen comienzo y un buen final, y luego tratar de que ambos estén lo más cerca posible.”
George Burns,
actor norteamericano.

¿Por qué hay que ser un buen comunicador? ¿Para qué hay que ser un buen comunicador? ¿Somos buenos comunicadores? ¿Cómo es el buen comunicador? ¿Cómo se llega a ser un buen comunicador? Cinco entre las muchas preguntas que con frecuencia nos hacemos respecto del asunto de la comunicación, actividad a la que siempre le atribuimos la mayor importancia en nuestras vidas. Tengamos en mente que todo acto de comunicación es crítico, y que en comunicaciones no conviene dejar nada por sentado.

¿Por qué hay que ser un buen comunicador? En realidad, todos nos comunicamos porque la comunicación es una variable reiteradamente presente en nuestras relaciones personales y profesionales. Sin embargo, no siempre fluye con eficiencia. En muchas ocasiones el mal manejo de esa variable termina por crear dificultades que pueden enturbiar la relación, a veces difíciles de solventar.

¿Para qué hay que ser un buen comunicador? En la medida en que seamos capaces de manejar la comunicación con eficiencia, podremos establecer relaciones humanas más provechosas porque explicaremos con claridad lo que queremos transmitir y entenderemos mejor lo que el otro expresa. Con el buen manejo de la comunicación, estratégicamente concebida, disminuirá uno de los ruidos más perversos que empañan el proceso: la incertidumbre.

¿Somos buenos comunicadores? Difícil responder porque generalmente no sabemos cómo saberlo y porque no tenemos notoriamente definidos cuáles deben ser los atributos que debe poseer el buen comunicador. No disponemos de un patrón claramente determinado que incluya esas condiciones. Lo que sí parecemos saber es que hablar en público (uno de los episodios de comunicación en los que participamos) es muy difícil, y que nos produce sensaciones no siempre reconfortantes.

¿Cómo es el buen comunicador? Un conjunto de particularidades ha de tener, o adquirir, quien desee obtener el mayor provecho posible en cada uno de sus episodios de comunicación: Sabe a ciencia cierta qué desea transmitir, se prepara adecuadamente para hacerlo, indaga para conocer a sus audiencias y sus expectativas, utiliza el idioma oral con precisión y propiedad, hace uso correcto de los demás lenguajes humanos, se conecta con el otro, va directo al grano, sabe escuchar, toma en cuenta el contexto y el entorno, tiene una estrategia, conoce su contenido de palmo a palmo y sabe llevarlo del cerebro al verbo, seduce a sus audiencias, es seguro, apasionado, serio, y tiene control de la situación.

¿Cómo se llega a ser un buen comunicador? La premisa es que todos podemos llegar a ser mejores comunicadores, independientemente de lo bien que lo hagamos. El mejor seguro que pueda tenerse para facilitar el buen desempeño de la comunicación pasa forzosamente por un proceso crítico de preparación que contempla el fondo y la forma: Qué digo y cómo lo digo van de la mano y ambas acciones tienen un impacto decisivo en el resultado de cada episodio de comunicación.

Para llegar a ser un buen comunicador es menester identificar los recursos con que contamos y entrenarnos para utilizarlos con propiedad. Igualmente importante será el trazo cabal de la ruta que hemos de seguir para lograr los objetivos deseados y, finalmente, practica y practica y practica. Y lo hace idealmente en situaciones lo más parecidas a la realidad que sea posible.

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