Dentro del mundo del Coaching, muchas veces he escuchado que el Coaching Ontológico se enfoca más al ser que a la acción y por tanto, no es efectivo en las organizaciones donde lo importante es que las personas hagan ciertas cosas.
Desde mi punto de vista, el hecho de que el Coaching Ontológico se enfoque en el ser de cada individuo es lo que le da un atributo mucho más poderoso que cualquier otro tipo de Coaching.
Me explico, quien es llamado a la acción es una persona, que tal si esa persona no puede hacer lo que se propone. Según el enfoque del Coaching para la acción, la cosa quedaría hasta ahí. Sin embargo, el Coaching Ontológico puede ir mucho más allá y enfrentar las causas que hacen que esa persona, que sabe lo que tiene que hacer, quiere hacerlo, pero llegado el momento vuelve a sus habitualidades y no lo logra.
Le ha pasado a usted, en algún ámbito de la vida, en que reconoce un problema o área de desarrollo, sabe lo que tiene que hacer para resolverlo, y por alguna razón no lo logra, o lo logra por un breve tiempo y luego vuelve atrás.
Los seres humanos vamos por el mundo realizando acciones para obtener resultados, sin embargo a casi todos nos pasa que a veces observamos que a las personas que nos rodean les pasan cosas, o tienen cosas que a nosotros nos resultan esquivas. Podemos ver que otros se relacionan de una manera con su familia, que para nosotros es deseable, pero por alguna razón no lo logramos. O vamos a hablar con nuestro jefe de un tema, que finalmente no me atrevo a decírselo y uno de mis compañeros lo hace fácilmente y muchas veces con éxito, y muchas veces queriendo y entendiendo el valor que eso tiene, lo voy a hacer y no me resulta o me resulta insatisfactoriamente.
Así es pues, somos personas y solo reconocer acciones no nos es suficiente para lograr lo que queremos, muchas veces tenemos que mirarnos como personas y necesitamos que la persona sea la que cambie, para lograr ejecutar la acción que necesita en post de su objetivo.
Entonces cuando a mí me dicen que el Coaching Ontológico, no funciona en la empresa porque tiene más foco que en la acción, sólo puedo decir que el Coaching Ontológico tiene una enorme supremacía sobre otras formas de coaching, porque es capaz de mirar a la persona como un ser integral y acompañarlo a revisarse con mayor profundidad a la hora de no poder implementar ciertas acciones.
Esto también se debe a una cierta ignorancia de que es el Coaching Ontológico o la mirada Ontológica como se le llama a la fuente filosófica que le da sentido a esta práctica. Muchas veces se piensa que el Coaching Ontológico se trata de una conversación, no muy bien definida, que tiene por objeto que el coachee (quien recibe el coaching), vea o aprenda algo de sí mismo o de sus relaciones personales u organizacionales, en dicha conversación.
Sin embargo, el Coaching Ontológico es una disciplina, en que a través de las conversaciones un coach le muestra a un coachee ciertas interpretaciones sobre lo que le está contando, para que si al coachee le hacen sentido pueda hacerlas suyas y encaminarse a la realización de nuevas acciones para cambiar sus resultados. De este modo, el propósito central del Coaching Ontológico, como lo plantea Rafael Echeverría, que es uno de los creadores y el único que ha escrito una obra sistemática al respecto y a expuesto la metodología como tal, es poder cambiar un resultado en la vida o en el trabajo de una persona.
De este modo el Coaching Ontológico, no sólo es eficaz en el mundo de las empresas, sino que creo es el más eficaz de todas las metodologías. Vuelvo a decir, es determinante la experiencia y el conocimiento de quien lo realiza, el tiempo de formación, las horas de vuelo, etc.
El Coaching Ontológico, si se puede usar como Coach Ejecutivo u Organizacional, sin embargo, hay que ajustarlo a los requerimientos de la empresa, sus entregables, acuerdos, informes y todo lo que ello requiera.
De este modo nuestra sugerencia es implementar algún sistema de diagnóstico, individual o de equipos, y en conjunto definir los resultados que se pretenden alcanzar y consensuarlos con quien encarga o contrata el coaching, con eso definido plantear un plan de acción, con reportes periódicos y tareas de aplicación, además de las sesiones de Coaching. Finalmente entregar un informe, en conjunto con quién recibió el Coaching y su reporte directo a fin de evaluar resultados y dejar un plan de acción individual con miras al próximo paso o meta.
