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Hablar y hablar en público

Aunque en ambas situaciones usamos los mismos recursos, hablar y hablar en público no es la misma cosa, afirmación que puede confirmar todo aquel que, por la razón que sea, haya tenido –o tenga- que enfrentarse a una audiencia, con la intención de transmitirle sus mensajes, bien sea para ofrecerle una información sobre cualquier asunto; motivar a sus integrantes para lograr un cambio de opinión o de actitudes; proponerle un plan de trabajo; o sencillamente para entretenerla.

La primera diferencia (probablemente la más notoria), que existe entre hablar y hablar en público, estriba en el hecho de que lo segundo suele producir una carga emocional –estrés-que no se presenta en las situaciones de comunicación que no ocurren ante una audiencia numerosa. La segunda, que no usamos de la misma manera los recursos con que contamos para ambas situaciones, aunque esos recursos sean exactamente los mismos.

Esa carga emocional ocasiona reacciones somáticas, mentales y conductuales que raramente ocurren en situaciones de comunicación en las que se habla solamente para una o varias personas en entornos diferentes, mucho más comunes. Es decir, en casi todas nuestras conversaciones.

A todos se nos ha enseñado a hablar, y con las diferencias de calidad y pureza que existen en toda sociedad, todos lo hacemos y nos valemos de ello para llevar la vida, porque hablar significa ser capaces de expresar lo que pensamos. Desde esa perspectiva, es indudable que todos hablamos y que, en efecto, expresamos lo que pensamos.

La conciencia que tenemos del riesgo que corremos cuando nos enfrentamos a una audiencia es otro de los elementos que diferencia hablar y hablar en público, puesto que en las conversaciones que ocurren en nuestra cotidianidad sabemos que hay mucho menos en juego. Aún cuando todo acto de comunicación es crítico, el nivel de criticidad es muy superior cuando ocurre frente a una audiencia.

El cuadro que sigue contiene una comparación entre algunas de las características de ambas realidades. Esta contrastación pone en evidencia que existen muchas más diferencias que similitudes entre hablar y hablar en público.

HablarHablar en público
Usamos el verboUsamos el verbo
Nos enseñan a hacerloNo nos enseñan a hacerlo
Se hace naturalmenteLo hacemos por imitación
Lo hacemos con mucha frecuenciaOcurre esporádicamente
Ocurre en una ilimitada cantidad de situacionesCuando ocurre es para asuntos muy específicos
Generalmente no nos causa stressNos produce stress: moderado, medio o alto
Nos sentimos preparadosCasi nunca sentimos que estamos suficientemente preparados
Fácil identificación del otroCuesta mucho identificar a cada uno de los otros
Hablamos con pocosHablamos con muchos
Generalmente ni nos preguntamos si nos sentimos o no insegurosGeneralmente nos sentimos inseguros
Riesgo bajo o medioRiesgo alto
Nos sentimos preparadosSentimos que no estamos suficientemente preparados
Usamos la vozProyectamos la voz
No tenemos conciencia de los movimientos corporalesNos agobia no saber qué hacer con las manos
Casi siempre es placenteroPara muchos es desagradable
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