Una de las condiciones fundamentales en el ejercicio del liderazgo, está referida, sin lugar a dudas a concepto esencial, que puede definirse como la conciencia del otro, o el reconocimiento del otro en la propia existencia (otredad).
Un líder eficiente exhibe, como característica de personalidad, una condición que le permite adquirir conciencia de los otros como sujetos que poseen realidades diferentes y entrelazadas, necesidades definidas, historias diferentes. Además, toma como punto de partida estas condiciones para lograr aprendizajes, promover procesos y alcanzar mejores niveles de desarrollo, cualquiera sea el ámbito en donde se lleve a cabo dicho proceso.
Para clarificar mejor esa idea, se puede pensar que el líder se encuentra exactamente en el polo opuesto al psicópata. Un psicópata demuestra un comportamiento asocial, y como consecuencia, no está en capacidad de tener conciencia de la importancia de los demás en su propia existencia. Los principios fundamentales de responsabilidad, visión de largo plazo y alteridad no son conocidos por el psicópata. Para él, el otro es un objeto, (no un sujeto) y por lo tanto, susceptible de ser manipulado como medio expedito para la satisfacción de los propios deseos.
Por el contrario, parece ser una condición esencial del ejercicio de liderazgo, la conciencia del otro como punto de partida:
- ¿Cómo definir el camino, las metas, la Dirección, si no se tiene claridad sobre la realidad del grupo social o sistema que se pretende movilizar?
- ¿Cómo extraer lo mejor de la gente si el líder no se acerca para conocer fortalezas y debilidades reales?
- ¿Cómo controlar los niveles de angustia propios y ajenos si no existe una clara conciencia las dinámicas sociales del grupo?
- ¿Cómo lograr un cambio positivo sin el concurso armónico de las diferentes historias personales?
- ¿Cómo manejar diferencias de opinión sin aceptar al otro junto con sus circunstancias?
- ¿Cómo navegar en el cambio si desconocemos las angustias que esto genera en los otros?
- ¿Cómo llevar un sueño a buen puerto sin compartir otros sueños?
Pues un líder asume que ningún cambio positivo es sostenible sin el concurso de “otros” en el camino de adaptación que es necesario recorrer. Esa conciencia del otro lo lleva a entender y apreciar la maravillosa oportunidad promover una nueva realidad, o mejor aún, construirla en conjunto. El todo es más que la suma de sus partes.
La lengua zulú, aportó un vocablo que ilustra muy bien esta idea. Desmond Tutu y Nelson Mandela, dos de los más grandes líderes de nuestros tiempos la adoptaron como esencia del gran reto asumido en la Sudáfrica de los tiempos del apartheid, en donde quedó demostrado el impacto de asumir el otro en nuestras vidas. Los resultados están a la vista.
Ubuntu: ?“Yo soy lo que soy por lo que todos somos”.
