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Lo del líder, es el cambio

El ejercicio del liderazgo es algo que no se puede entender sin un correcto manejo del cambio y sus implicaciones para el grupo o sistema.

A la hora de realizar análisis de liderazgos o de personajes que ejercen liderazgo, encontramos esquemas que tienen que ver con aspectos como poder, carisma, popularidad, obediencia, conocimiento, etc. Creemos que existen elementos que permiten definir con mayor precisión los principios que rigen al complejo proceso de ejercer liderazgo.

Uno de ellos (tal vez el más significativo) es el manejo del cambio, sus causas y sus consecuencias, y la reacción del sistema ante el mismo, o lo que se ha denominado Trabajo de Adaptación en los recientes desarrollos liderados por el Prof. Ronald Heifetz de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard.

Pareciera quedar claro que el cambio es necesario para lograr cosas nuevas, o para acceder a mejores niveles de desarrollo en las sociedades o sistemas. De ahí que nos atrevemos a afirmar que lo que define realmente el ejercicio del liderazgo es el cambio.

Un líder eficiente identifica primero que otros la necesidad de cambio, lo avizora, comprende su inminencia y transmite al sistema la necesidad de prepararse y accionar mecanismos para adaptarse a las nuevas situaciones.

Si repasamos algunos principios conocidos sobre el funcionamiento de todo sistema frente al cambio, tenemos:

Todo sistema en equilibrio tiende a desaparecer. Por lo tanto, el líder no sólo identifica con claridad el cambio que sobreviene, sino que lo genera, lo propicia, lo estimula, para evitar que los sistemas se aniquilen lentamente, o que mueran por inanición, porque el cambio es combustible del desarrollo.

Ante cualquier amenaza, los sistemas vivos generan desorden. Esto es visto por el líder como una gran oportunidad par generar respuestas creativas, soluciones posibles ante la problemática del momento, en general, como una oportunidad para promover la generación de ideas innovadoras en el grupo que lidera.

Todo sistema tiende al equilibrio. Tal vez sea esta la condición que conecta más directamente con la necesidad del ejercicio del liderazgo, y tiene que ver con un fenómeno conocido: una vez que se logran ciertos estándares en la forma en que se hacen las cosas, los grupos o sistemas tienden a mantenerse estáticos.

En definitiva, cambio resulta incómodo, y las más de las veces, se percibe como una amenaza a los niveles de confort que se han venido manteniendo. Ahí se encuentra uno de los retos más importantes para el líder. Un ejercicio eficiente del liderazgo lo coloca en la responsabilidad de llevar a los grupos o sistemas sociales a través de la difícil tarea que supone enfrentar y sobrevivir con éxito al cambio inminente.

Lo del líder, es el cambio.

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