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¿Qué es lo que tu observador te permite hacer?

Me contaron, que en mis años adolescentes tuve un accidente montando a caballo, quien ensilló mi cabalgadura no apretó el cincho y yo cometí la falta de no hacer la revisión obligada de arreos antes de subirme al caballo… así que como era de esperarse y mientras galopaba en el campo, la silla comenzó a ladearse y terminé en el suelo, con la cabeza sobre piedra y una laguna en mi memoria…hasta hoy, no recuerdo nada de aquel día, y la verdad lo agradezco. El cerebro, dado lo que experimenta el cuerpo y las emociones que se generan, tiene una manera muy curiosa de protegernos y para mí en este caso esa protección vino a través del olvido.

El Coaching Ontológico, se basa en algunas tesis o principios de la ontología del lenguaje, y uno de ellos muy importante se refiere al observador que somos en la vida:

“No sabemos cómo las cosas son. Solo sabemos cómo las observamos/Interpretamos”

En el Coaching Ontológico, estamos constantemente poniendo en el reflector al observador que somos, pues al final los seres humanos vivimos en mundos interpretativos, de ahí el dicho: “Cada cabeza es un mundo”

La experiencia anterior ejemplifica la importancia que juega el observador que somos, mismo que establece si somos capaces -en un momento determinado- de ejecutar alguna acción o no. Aun y cuando no recuerdo el evento en sí mismo, una vez recuperada mi consciencia, me generó mucha ansiedad la ausencia de recuerdo, me encontré desorientada durante varios días después del accidente, y cuando me contaron que había ocurrido, generé una aversión y temor a tan majestuosos animales. Las interpretaciones que construí y el observador que se generó tras la experiencia, me volvieron incapaz de acercarme a un caballo y mucho menos montarlo.

Más de 17 años después, en un proceso personal y tras una crisis/ quiebre de vida, puse en el reflector a mi observador, trabajé en mis interpretaciones sobre algunos aspectos de la vida, me di cuenta que había interpretaciones que no me permitían seguir avanzando ni accediendo a ciertas experiencias que yo aspiraba tener, y cuando logré modificar a mi observador con todo y sus interpretaciones, entonces entre muchas otras cosas, me encontré regresando a los caballos. Volví a cabalgar y lo he hecho durante ya más de 7 años y hoy Máximo, mi Caballo, es uno de mis grandes amores, pasar tiempo con él se volvió un enorme placer. Los caballos han traído a mi vida acceso a un nuevo mundo a conocer personas increíbles, que alimentan y enriquecen a mi observador, constantemente!

El Coaching Ontologíco, se enfoca justamente en ponerle atención a ese observador que somos, nos entrega el poder de transformar nuestras interpretaciones, mismas que nos dan la capacidad de abrirnos o cerrarnos a distintas posibilidades de acción, y es justamente esa capacidad de acción que entrega la facultad de transformarnos a nosotros mismos, es un proceso circular, que nos da la oportunidad de lograr los resultados a los que aspiramos. Y dada su amplitud de espectro, es aplicable a todos los ámbitos de vida en los que habitamos como seres humanos. Imagina ahora todo lo que puedes alcanzar.

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